Elogio del debate

[Publicado el 24 de enero en Diari de Tarragona]
* * *

Washington, DC.- Muchas cosas han cambiado las primarias de este fin de semana en Carolina del Sur. La más notable es la resurrección política de quien fuera Speaker de la Cámara de Representantes entre 1995 y 1999, y hoy serio candidato en la carrera para la nominación republicana, Newt Gingrich. Dado por muerto hasta dos veces desde que empezó la contienda, Gingrich es un ejemplo de la importancia que tienen los debates electorales en democracia, a pesar de que aún hay políticos (y políticas) que lo nieguen. Sigue leyendo

La cuestión más importante de la campaña del 2012

[Artículo publicado el jueves 3 de noviembre en el Diari de Tarragona]
* * *

Washington, DC. – En contra de lo que muchos creen, ser Presidente de Estados Unidos no es sinónimo de poder ilimitado. El sistema político estadounidense está diseñado para evitar excesos de alguno de los tres poderes del Estado. Simplificando, podríamos decir que las prepuestas del Presidente deben ser negociadas y aprobadas en el Congreso, y las leyes que apruebe el Congreso deben ser ratificadas por el Presidente (que tiene poder de veto). Es lo que los politólogos llaman el sistema de checks and balances, cuyo origen —como la separación de poderes—, se atribuye a Montesquieu.

En esta dialéctica política entre el poder legislativo y el ejecutivo, pocas veces entra en juego el judicial, y cuando lo hace es a través de sentencias que en su último estadio son dictadas por el Tribunal Supremo. Esta son inapelables. Sigue leyendo

El teatro de una negociación

[Artículo publicado en el Diari de Tarragona el 11 de abril de 2011]
* * *

Washington, D.C. – Ha habido acuerdo in extremis. Cuando estaba a punto de concluir el plazo para aprobar los presupuestos federales para este año, republicanos y demócratas han anunciado el pacto. Faltaba una hora para la medianoche del viernes. Ambos partidos y el mismo Presidente Obama se han mostrado satisfechos por el acuerdo que ha evitado cerrar la administración norteamericana y, entre otras cosas, enviar a casa a más de 800.000 funcionarios. A pesar de que la escenografía y el tono de los negociadores daba a entender que el cierre federal (shutdown) era posible, creo que ha habido más teatro que amenaza real (sin que esto excluya que la negociación pueda haber sido intensa).
La última vez que cerró la administración norteamericana fue hace quince años, bajo la presidencia de Clinton Sigue leyendo