EEUU: en la política, los extremos se tocan

Washington, DC. — Los extremos se tocan. Esta descripción es aplicable a varias situaciones en la vida, pero, en política, la primera vez que recuerdo haberla oído fue cuando un analista la usó en 2016 para explicar cómo, miles de seguidores que cautivó el senador Bernie Sanders en las primarias Demócratas que lo enfrentó a Hillary Clinton, acabaron apoyando, en las elecciones de noviembre, a Donald Trump, el aspirante republicano que acabó derrotando a la ex secretaria de Estado. Pasó particularmente entre miles de estadounidenses de clase media trabajadora, poco educada, en los estados del Cinturón del Óxido que habían sufrido en carne propia la transformación económica y las deslocalizaciones. Muchos perdieron sus trabajos, y por su escasa formación, tuvieron problemas para encontrar nuevos empleos; y los que lo lograron, lo hicieron con contratos muy precarios. Culpaban a Obama –y, por ende, a los demócratas de Hillary Clinton– de lo que les sucedía. Sanders, como Trump, conectó entonces con las frustraciones de esos miles de trabajadores. Aun siendo tan distantes en sus propuestas políticas, Sanders y Trump, paradójicamente, consiguieron convencer a la misma audiencia. Los extremos se tocaban. Sigue leyendo