España, su modelo turístico y la pandemia

Washington, DC. — España vive del turismo. Supone el 12 por ciento de los 1.400 millones de dólares del Producto Interno Bruto español, pero la crisis del coronavirus le da —por decirlo con la expresión popular— donde más le duele.
A pesar de que las cifras de infectados y muertos descienden, España es hoy el cuarto país del mundo en número de contagiados —más de 280.000— y acumula unos 28.000 decesos. Con estas cifras, las autoridades continúan aplicando la prudencia en los planes de reapertura de la economía, y esa prudencia incluye que España no podrá recibir al turismo extranjero como muy pronto hasta próximo mes de julio, una vez que se pueda garantizar la seguridad tanto para locales como para visitantes. Sigue leyendo

«Menos aplausos y más sentido común»

Washington, DC. — España sigue siendo hoy el segundo país del mundo con más casos de personas infectadas por el nuevo coronavirus y el cuarto en número de muertos. Sigue leyendo

Notas de mi entrevista con Santiago Abascal

Washington, DC. — El pasado fin de semana fue tendencia en España Santiago Abascal, el presidente de VOX. Lo fue por un fragmento de la entrevista que le hice unos días antes en el canal en el que trabajo en Washington, NTN24, un canal internacional de noticias. Abascal viajaba a Estados Unidos, y quiso hablar con algunos medios para promocionar su visita. Comparto algunas notas personales de mi conversación con él y de lo que luego se derivó. Sigue leyendo

La reivindicación ignorante de la Hispanidad

Washington DC. – Pablo Casado, el presidente del PP, reivindicó hace unos días la Hispanidad como «el hito más importante de la humanidad, solo comparable con la romanización». Y añadió: «es probablemente la etapa más brillante, no de España, sino del hombre, junto con el Imperio romano». Con esta afirmación, Casado muestra no solo su ignorancia sino su desprecio por la historia.

La Hispanidad no es la época más brillante de la humanidad. Probablemente es una de las más controvertidas de la historia de lo que entonces era el reino de Castilla y que hoy, algunos, califican como España. Sigue leyendo

Asfixia de la libertad de prensa

Washington, DC. – Viendo la popularidad con la que Obama asumió el cargo en 2008 era de esperar que decepcionara a muchos. En política, mejorar cifras de aprobación del 70 por ciento es difícil por no decir imposible. No son pocos los que esperaban demasiado de su gestión dadas las restricciones a las que está sometido el presidente de Estados Unidos. Lo que no imaginé en aquel 2008 –con una gran mayoría de medios de comunicación a su favor– es que hasta los periodistas le darían la espalda.

Unas cuarenta asociaciones de prensa de Estados Unidos, entre ellas la Sociedad de Periodistas Profesionales o la Fundación Nacional de la Prensa, acaban de enviar una carta a la Casa Blanca protestando por la falta de transparencia de la administración federal y por las dificultades que encuentran a diario sus periodistas para acceder a fuentes gubernamentales.

Sigue leyendo

La picaresca del día a día

myegoo_hurto_oWashington, DC. – “La picaresca del alumno”. Así definía mi profesor de Literatura durante el Bachillerato a la práctica de copiar en trabajos o exámenes. “Entre sus opciones –nos decía– está la de engañar; entre las mías asegurar que no lo hagan. Bien por ustedes si lo logran”, concluía. Esas palabras justificaban con ironía la actitud del vivo que se saltaba las normas sin castigo frente al bobo que cumplía.

La prestigiosa revista de psicología The Journal of Personality and Social Psychology acaba de publicar un estudio sobre los pequeños engaños generalizados del día a día. La conclusión es sorprendente: el engaño genera “emoción, auto-satisfacción y un sentimiento de superioridad”. Y no crean que la investigación habla de grandes robos; al contrario. Se estudió la reacción a pequeños engaños en, por ejemplo, una declaración de impuestos, un parte de accidente o un producto comprado con el precio cambiado.

No saben los estudiosos si el placer tiene su origen en la satisfacción por no ser descubierto, en la sensación relajante posterior al estrés sufrido o en la relativización de pensar que mientras no haga daño a nadie no pasa nada.

Una sociedad acostumbrada a aceptar “la picaresca” en las pequeñas cosas diarias es terreno fértil para la indiferencia a mayores engaños. ¿Por qué nos extraña entonces la indignación pasiva que vemos a los grandes casos de corrupción que nos rodean?

Artículo publicado el 16/10/13 en Diari de Tarragona

Una bochornosa anomalía

imagesWashington, DC. – Se cumplen 40 años del golpe de estado que acabó con la democracia en Chile en 1973; 40 años del comienzo de la dictadura de Augusto Pinochet, un caudillo que no pocos han comparado con Franco. Ambos llegaron al poder por las armas con la excusa de devolver al país el orden necesario.
Las atrocidades de Pinochet —a diferencia de las de Franco— han sido mejor documentadas, probablemente porque son más recientes y porque los opositores que lograron sobrevivirle las han podido narrar con más detalle.
1378356025_053445_1378358306_noticia_normalSegún datos oficiales estimados, entre 1973 y 1990 en Chile fueron asesinadas más de 3.000 personas a manos de las fuerzas del régimen o desaparecieron, y otras 27.000 fueron torturadas. Ahora el gobierno chileno ha revisado sus estimaciones para reconocer que, en general, más de 40.000 personas fueron asesinadas, encarceladas o torturadas por motivos políticos.
La Justicia chilena acaba de pedir perdón por su responsabilidad en “serias acciones y omisiones durante la dictadura militar”, en palabras del Presidente del Tribunal Supremo de Chile, Ruben Ballesteros. En España han pasado 75 años del fin de la guerra civil y casi 38 de la muerte de Franco, y aún hay partidos, como el Partido Popular, que han sido incapaces de condenar sin paliativos el franquismo. ¿Cuántos años tienen que pasar para que España deje de ser una bochornosa anomalía?

Artículo publicado el 14/09/13 en Diari de Tarragona

¿Por qué esconder la identidad?

Washington, D.C. – Una de las cosas que más me llama la atención de los estadounidenses es su desinhibido patriotismo. Exhiben su bandera, honran su himno nacional y defiende su identidad con un orgullo como en ningún otro país que he visitado. A muchos catalanes, aquí en Washington, les pasa todo lo contrario.

En esta ciudad, la comunidad catalana no es pequeña; al contrario. Hay catalanes en instituciones internacionales, trabajando para el Gobierno federal, como profesores universitarios, en prestigiosos centros de investigación… y los encuentras en casi todas partes. Se nota porque “hablan una especie de portugués afrancesado”, como me dijo una vez un latinoamericano al escuchar catalán y no identificar el idioma. Pero en una gran mayoría de estos catalanes no lo adviertes porque no se presentan como tales (y en esta ciudad cosmopolita no es raro decir de dónde vienes en la primera conversación). Recurren al genérico “I’m Spanish” obviando el matiz que hace toda la diferencia: “I’m Catalan”. Y ojo, ya sé que para muchos no es incompatible ser catalán con ser español, pero nadie me negará que no es lo mismo ser andaluz que catalán, o ser canario que vasco. No tiene nada que ver.

Identidad 2Más allá de cuestiones políticas (especialmente en estos tiempos convulsos), he constatado que esta tendencia a olvidar el matiz se hace más evidente a medida que estos funcionarios ocupan puestos de mayor responsabilidad; y lo esconden con un incomprensible pudor, como si ese rasgo de su identidad pudiera amenazar su carrera profesional.

Un jefe que tuve una vez aquí en Washington llegó a cuestionar mi contratación porque los dos éramos catalanes. (¿Miedo al qué dirán?). Por suerte quien me seleccionó era estadounidense y esos remilgos no los tuvo en cuenta en el momento de defender mi candidatura. Aquí sigo.

Recientemente otro consultor senior, también catalán, fue invitado como ponente a unas jornadas universitarias sobre  política en España y la situación en Catalunya. Tras consultar a sus jefes de división, éstos le respondieron que “era mejor que no asistiera, para evitar las quejas de la embajada”.

Y qué más puedo decir de escandaloso caso de la profesora Clara Ponsatí, que fue represaliada por el españolismo más recalcitrante por decir abiertamente lo que pensaba en sede universitaria (algunos aún nos preguntamos dónde está la libertad de cátedra, y por qué nadie ha dado explicaciones convincentes sobre el caso).

Esconder el origen es perder la identidad; es diluirse en la masa de un todo que precisamente en el matiz de la diferencia encuentra la riqueza. Depende de cada uno ser o dejar de ser para ser otra cosa.

Artículo publicado el 13/07/13 en Diari de Tarragona