El poder de Obama

Washington, DC. – El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha pronunciado esta semana su quinto discurso sobre el Estado de la Unión frente a las dos cámaras del Congreso. Es el ritual que cada año a finales de enero paraliza Washington y congrega –aunque cada vez menos– a los estadounidenses frente a los televisores para escuchar los planes que tiene el inquilino de la Casa Blanca. Este año, el discurso fue una muestra más de los límites del poder del presidente de Estados Unidos.

Obama habló al Congreso con la brillante oratoria a la que nos tiene acostumbrados pero sin anunciar grandes medidas y con un tono conciliador y pedigüeño ante quien le ha bloqueado sistemáticamente sus iniciativas desde que los demócratas perdieron el control de la Cámara de Representantes.

Sigue leyendo

El salario mínimo


Washington, D.C. –El presidente Barack Obama anunció en su reciente discurso del Estado de la Unión que había llegado la hora de aumentar el salario mínimo en Estados Unidos a 9$ por hora. «Nadie que trabaja a tiempo completo debería tener que vivir en la pobreza», argumentó. El salario mínimo en Estados Unidos es de 7,25$ aunque varía según los estados y, atendiendo a excepciones, puede ser de sólo 2$ (Oklahoma). Obama quiere además que esté vinculado a la evolución de la inflación.

1361135380084.cachedCon su propuesta, el Presidente de EE UU asume que estos trabajadores se llevarán más dinero a casa y, al verse más ricos, consumirán más. Y sus críticos insisten en que el verdadero impacto no lo veremos en el consumo sino en una reducción de la oferta de trabajo.

Me explica Paco Vázquez-Grande, un amigo economista, que «el argumento tiene en mente que poca gente cobra el salario mínimo —3,8 millones de 140 millones de trabajadores—, es decir el 2,7% de la población activa». De los cuales, «la mitad es menor de 24 años, por lo que sólo el 1,5% de la población mayor de 24 años gana el salario mínimo, y de los menores de 25, sólo el 10.7%».

Unos de los principales beneficiarios de esta medida serán los estudiantes quienes al ganar más «decidirán trabajar menos, o pedir menos a sus padres, o pedir menos créditos… no incrementando así la demanda agregada», explica Vázquez-Grande. El problema es que si el salario mínimo se hubiera mantenido a la par con la inflación desde su máximo histórico en valor real durante la década de 1960, ahora sería de aproximadamente $10 por hora. Obama se queda corto.

Artículo publicado el 02/03/13 en Diari de Tarragona

Foto: Steve Cole/Getty

Recta final en Estados Unidos

[Publicado el 04/11/12 en Diari de Tarragona]
* * *

Washington, DC. – Las calles de Washington respiran política. Todos los días. Es una ciudad que vive para la política. Es la sede de la Administración Federal y del Congreso. Es donde está el Presidente y la Casa Blanca. Y es entorno a esos núcleos de poder donde se levantan oficinas de lobby y empresas que buscan conexión gubernamental; y donde están también muchos organismos internacionales que no son ajenos a esa realidad. Sigue leyendo

La política exterior como excusa

[Publicado el 24/10/12 en Diari de Tarragona]
* * *

Washington, DC. – La política internacional no es  el tema que más interesa al elector medio estadounidense. En la peor crisis económica desde la Gran Depresión, lo que de verdad preocupa a los ciudadanos que votarán el 6 de noviembre es la economía. Por eso el tercer y último debate el lunes entre Barack Obama y Mitt Romney levantó menos expectación que los dos encuentros anteriores. Sigue leyendo

Amenazas sobre el periodismo de hoy

[Publicado el 30 de julio de 2012 en Diari de Tarragona]
* * *

Washington, DC. – El periodismo pasa por momentos difíciles. La crisis económica está lastrando las cuentas de los medios y los profesionales que siguen al pie del cañón son cada vez menos. Pero la crisis económica no es la única amenaza que acecha al periodismo de hoy. Algunas prácticas cada vez más comunes entorpecen el deseable y necesario trabajo que deben realizar los periodistas. Una de estas prácticas es la exigencia de las fuentes a revisar el contenido de las entrevistas antes de ser publicadas o, aún peor, a ocultar su nombre y cargo para acceder a una entrevista. Sigue leyendo