Hablar del suicidio adolescente es una manera de prevenirlo

Washington, DC. – Casi la mitad de jóvenes de entre 13 y 17 años que vieron la serie «13 Reasons Why» (Por trece razones), de la plataforma en línea Netflix, y que han sido tratados en centros de emergencia psiquiátrica aseguran que la serie aumentó su riesgo de suicidio. Así lo revela un informe publicado ahora por la revista especializada Psychiatric Services que ha elaborado la Universidad de Michigan en Estados Unidos. Sigue leyendo

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Niños en los aviones

kidsonplanesblog2bhpWashington, DC. – Tengo que reconocer que es una de las cosas que más me obsesiona cuando entro en un avión. Sentarme al lado o cerca de un niño puede convertir el viaje en una pesadilla. Y tiene gracia el asunto porque quien escribe ha crecido en una familia numerosa, por lo que debería estar acostumbrado. Pero no. No me acostumbro. ¿Y saben? No se trata del niño per se; se trata de la actitud de sus padres.

Este domingo viajé de Bogotá a Washington. El vuelo es de casi cinco horas y detrás se sentó una niña que no debía tener más de cuatro años. Cuando llegué a mi silla, me mudó el rostro; pero tuve suerte. Su madre estuvo pendiente de ella durante todo el vuelo. Sí, la chiquita gritó un par de veces, golpeó mi silla otras tantas y se movió como cualquier niño, pero su progenitora le dio conversación, la advirtió cuando dio patadas a mi respaldo o cuando quiso ponerse de pie sobre su silla.

En el mismo vuelo, algunas filas más atrás, un señor entrado en años demostró su agudeza auditiva conversando a grito pelao con su vecino. Y dos sillas a mi izquierda, otro –melómano debía ser– roncó sin rubor en las varias siestas que se tomó durante el vuelo. Pero estos no tenían a nadie a su lado que les advirtiera; lo que se espera de ellos es educación.

Quiet-CarLos niños se han convertido en la diana de los críticos que quieren paz en los aviones. Pero el problema no son los niños, sino la educación. En el caso de los niños, la que enseñan y ejercen sus padres; y en el de los adultos, la que deberían practicar.

Ya hay aerolíneas que ofrecen –pagando un poco más– las que eufemísticamente llaman «zonas tranquilas»; es decir, sin niños. Deberían aprender estas compañías de los llamados Quiet Cars (vagones tranquilos) de los trenes de EE UU. No prohíben la entrada a nadie. Quien en ellos viaja sabe que no puede hablar por teléfono, gritar o escuchar música sin auriculares. Y esto aplica a niño y adultos.

Fotos: Telegraph Travel & Independent Traveler

Artículo publicado el 16/12/13 en Diari de Tarragona

Educar desde la autoridad y el respeto

[Publicado el 16/02/13 en Diari de Tarragona]
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Washington, DC.- Lejos quedan el cinturón o la regla como recursos para imponer disciplina en la adolescencia. Hoy ya es socialmente inaceptable esa violencia o callar cuando se descubre en la familia, en vecinos o en las aulas de una escuela. Pero la bofetada esporádica es aún socialmente aceptada entre una gran mayoría de padres. En Estados Unidos entre el 70 y el 90 por ciento reconocen haber recurrido a ella alguna vez con sus hijos, y cerca del 70 por ciento de los estadounidenses aceptan tener “un cierto nivel de tolerancia” a este tipo de violencia.

360_punishment_0811Seamos claros: la bofetada o el insulto son la evidencia de creer  haber agotado (o ignorado) todos los recursos posibles en la educación, y es reflejo de la impotencia derivada de la pérdida de autoridad.

Una interesante organización en Estados Unidos –el Center for Effective Discipline– trabaja desde hace tiempo en una campaña para informar de los efectos de los castigos corporales en la educación y ofrecer respuestas a los padres. La campaña es necesaria, pero requiere de un compromiso colectivo previo que recupere el sentido de autoridad para educadores y el respeto a la personalidad del adolescente.

La educación no es una democracia, pero tampoco una dictadura. Autoridad para padres y maestros, y respeto al adolescente son los primeros pasos para dejar morir el recurso a la bofetada y asegurar una educación exitosa.

Foto: Dorling Kindersley / Getty