Calidad democrática

comisario-europeo-Competencia-Joaquin-Almunia-durante-rueda-prensa-aprobacion-Union-Europea-planesWashington, DC. – Esta semana ha estado en Washington el vicepresidente de la Comisión Europea, Joaquin Almunia. Comenzaba una vista de pocos días a EE UU y quería publicitar su agenda reuniendo a los medios de comunicación. Acudí al encuentro enviado por RAC1, emisora a la que le interesaba la solidez del argumento que días antes Almunia había pronunciado en Barcelona sobre el futuro de una Catalunya independiente: «La parte segregada no es miembro de la UE», dijo entonces. «¿No cree que como vicepresidente de la CE debería enviar un mensaje más positivo que el de la amenaza de expulsión?», le pregunté. Almunia repitió lo dicho en Barcelona días antes y apelo al diálogo para «encontrar un mejor entendimiento», dijo, entre los líderes políticos. Una respuesta vaga que no me satisfizo: «¿pero está usted a favor del derecho a decidir de los europeos?», repregunté. «Decido no contestar a su pregunta», concluyó sin más debate.

Sorprende el doble rasero de Almunia que quiere que Rajoy y Mas se escuchen pero él no quiere opinar sobre el derecho de los europeos a ser escuchados, algo que está en la esencia misma del proyecto comunitario.

Las amenazas de Europa y sus silencios –cómplices de la estrategia de Madrid– contribuyen al retroceso de la calidad democrática europea porque anteponen intereses partidistas a valores fundamentales del proyecto de Europa.

Artículo publicado el 28/09/13 en Diari de Tarragona