La ciencia contradice a Trump, otra vez

Washington, DC. – La ciencia vuelve a alertar. El medicamento antipalúdico hidroxicloroquina, que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dice ha estado tomando, se relacionó con un mayor riesgo de muerte en un estudio realizado en 96.000 pacientes con COVID-19, según un artículo publicado en The Lancet.
El estudio mostró que las personas tratadas con hidroxicloroquina, o con cloroquina, tenían un mayor riesgo de muerte en el hospital en comparación con aquellos que no habían recibido el tratamiento.

El estudio de esta prestigiosa revista revisó información de 671 hospitales, en los que más de 14.000 pacientes recibieron hidroxicloroquina o cloroquina, con o sin un antibiótico macrólico, y más de 81.000 pacientes no estuvieron bajo estas terapias. Es decir, que la muestra de los investigadores es suficientemente amplia como para tomar en consideración los resultados.

El estudio viene a confirmar lo que la misma Administración de Fármacos y Alimentos (la FDA) de Estados Unidos dijo ya abril: que no recomendaba el uso de la hidroxicloroquina y que su uso debía ser utilizado exclusivamente en ensayos clínicos hasta que los resultados de las investigaciones confirmaran su seguridad y eficacia en pacientes con coronavirus.

Trump, con su anunció de hace unos días, vuelve a demostrar su desdén por la ciencia, pone en peligro su propia salud —ya que el medicamento tiene efectos secundarios graves— y, lo más preocupante, puede incitar a otros a hacerlo por su cuenta, incrementando el riesgo para la salud de los ciudadanos. Además, tiene otro efecto ya demostrado: cada vez que Trump ha recomendado o hablado de este fármaco, su demanda a aumentado, provocando escasez en los puntos de venta a pacientes que sí han recibido la instrucción de un médico para que lo tomen.

Las palabras tienen consecuencias y si éstas son del presidente de Estados Unidos, aún más. No son tiempos para improvisar.