Washington, DC. – No se sabe si por insistencia de Lisa Howard o por conveniencia para Fidel Castro, o por la dos, pero lo consiguió. En 1963, el considerado líder de la revolución cubana accedió a darle una entrevista a una de las periodistas más conocidas del momento en la televisión estadounidense. Y desde el primer encuentro en un hotel de La Habana, el 2 de febrero del año siguiente, la relación fue más que profesional, hasta convertirse en un canal de comunicación entre el denostado régimen cubano y la Casa Blanca.

Howard fue toda una celebridad en los años 60 en Estados Unidos gracias a la televisión. Pasó de ser actriz de novelas a convertirse en la primera mujer periodista corresponsal de la cadena estadounidense ABC y presentar su propio programa de noticias. Su relación personal con Fidel Castro, hasta hoy conocida por muy pocos y nunca revelada por sus protagonistas, ha visto la luz gracias a la desclasificación de los últimos documentos del Archivo Nacional de Seguridad. El experto Peter Kornbluh, que dirige el Proyecto de Documentación de Cuba, ha sido el defensor de esa desclasificación y es gracias a él que ahora conocemos la historia entre Howard y Castro.

Fue una relación corta, de tan solo unos meses. Apasionada, tumultuosa y clave para uno de los momentos de más tensión entre los dos países. Hacía tan solo dos años de la Crisis de los Misiles en la que, durante 13 días de octubre de 1962, el mundo aguantó la respiración frente al precipicio de lo que hubiera podido ser una confrontación nuclear.

Desde la primera entrevista, Howard y Castro establecieron una relación personal, una química que consolidó el clima de confianza que, Castro primero y la Casa Blanca después, aprovecharon para comunicarse, un canal secreto entre tanto ruido mediático cargado de belicismo. Esa proximidad con Fidel, temperó muchos de los reportes periodísticos de Howard, algo que le valió críticas por su complacencia con el régimen de Castro.

La entrevista Fidel Castro: Autorretrato se emitió en ABC el 10 de mayo de 1963 y su impacto trascendió el medio, generando noticia en todo el país. Kornbluh explica en un reciente artículo publicado por Politico, que Howard le contó a Castro, en una nota privada, sobre el éxito de la conversación televisada, que llegó a ser «discutienda en los niveles más altos» de la administración. El éxito también vino acompañado de críticas por el espacio dado al considerado uno de los principales enemigos de Estados Unidos.

Un año más tarde, Howard se enfrentó a los directivos de la cadena ABC por el tono y el contenido de otro especial de televisión titulado Cuba y Castro hoy, que si bien salió al aire como ella quería, acabó marcando el comienzo de su caída en la cadena. Howard lo defendió como un trabajo que «ayudará a las relaciones entre Estados Unidos y Cuba», escribió en su diario privado.

En paralelo, y tras algunos de sus viajes a La Habana, Howard mantuvo reuniones con funcionarios de la CIA y del Departamento de Estado para transmitir personalmente el interés de Castro en un diálogo con Estados Unidos. Utilizó la cobertura informativa positiva de su entrevista ABC para argumentar que la opinión pública no se oponía a que hubiera una mejor relación con Cuba, e incluso, según Kornbluh, presentó una lista de posibles intermediarios que podrían facilitar las conversaciones con Castro, incluida ella misma. «Liza [sic] Howard definitivamente quiere impresionar al gobierno de los Estados Unidos con dos cosas: Castro está listo para hablar de acercamiento y ella misma está lista para discutirlo con él si así lo solicita el gobierno de Estados Unidos”, reza un informe secreto de la CIA a la Casa Blanca.

Cuando se cumplen dos años del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre los dos países, trabajo de Howard enlaza con las intenciones de Obama. Su legado, desconocido hasta ahora, fue fundamental para evitar una escalada bélica y crear la base de una diplomacia de canales secundarios con cuba que condujeron, décadas después, a una cierta normalización de la relación entre los dos países.

Crédito fotos: Library of Congress; Elliott Erwitt/Magnum via Politico

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