Washington, DC. – Desde hace semanas que la llamada ‘crisis de los niños migrantes’ ocupa espacios importantes en los medios norteamericanos. Las autoridades del país calculan que 57.000 niños no acompañados han llegado a Estados Unidos desde el pasado otoño. Vienen mayoritariamente del llamado Triángulo Norte del Centroamérica, formado por Honduras, El Salvador y Guatemala. ¿Por qué hablamos hoy más que antes de niños migrantes? ¿Cómo se ve desde esos países?

En un reciente viaje a El Salvador, me senté con el cronista Óscar Martínez para entender mejor este fenómeno y, sobre todo, contrastar lo que explican los medios norteamericanos con el punto de vista de alguien que conoce bien esta realidad desde el ‘otro lado’ [ver vídeo]. Reproduzco a continuación 6 puntos de nuestra conversación para entender mejor lo que está pasando.

Fragmentos de mi entrevista con Óscar Martínez [23 julio 2014]

  1. No ha cambiado nada. Si intentamos buscar un hecho o decisión puntual que explique por qué están emigrando ahora miles de niños desde Centroamérica hacia Estados Unidos no encontraremos algo que sea claramente un detonante. Y ese es, paradójicamente, el motivo principal. Según Martínez, «una parte de migrantes [que ya viven] en Estados Unidos ven muy pocas posibilidades de llegar a ser documentados. No ven que la reforma migratoria [vaya a ser] real y además [en caso de aprobarse] muchos de ellos no entrarían». Y en Centroamérica, «la violencia sigue ubicándonos como la esquina más violenta del mundo en índice de homicidios por cada 100.000 habitantes». Por lo tanto, los que están en Estados Unidos prefieren traer a sus hijos y que vivan con ellos –aun siendo ilegales–, a esperar y dejar que –con la rampante violencia en la región– crezcan en condiciones inseguras o sean asesinados.
  2. ¿Por qué niños? Según me explica Martínez, «la población entre 15 y 22 años es la peor para ejercer como centroamericano; es la edad en la que hay más asesinatos. Las pandillas está muy interesados en los niños de menor edad» para encomendarles tareas de «chequeo o como cobradores de extorsiones porque las penas son un poco menores para niños». Y las consecuencias de negarse a colaborar con una pandilla, con frecuencia significa la muerte. Esas condiciones son causa de la migración de menores.
  3. Los coyotes son el próximo objetivo… inútil. La administración Obama ha anunciado que una de las medidas que impulsará es perseguir a los que se encargan oficiosamente de hacer trámites y portear a los niños a cambio de una remuneración. Son los conocidos como coyotes. «Es la misma lógica que Estados Unidos ya aplicó con los narcotraficantes», dice Martínez, «que no ha reducido la violencia en la región, que no ha acabado con el problema del narcotráfico, que no ha atacado de raíz los problemas». Es una solución temporal que sí, reducirá el tráfico momentáneamente hasta que el foco mediático se olvide del tema.
  4. Una solución: Martínez defiende «la visa de reunificación familiar; es decir, crear una propuesta temporal donde niños puedan ir [a Estados Unidos] si no tienen antecedentes penales, sus padres han pagado los impuestos y tampoco tienen antecedentes… Permitir que lleguen por un periodo de tiempo y cada 2-3 años reevaluar si se puede seguir quedando y en qué condiciones».
  5. ¿Crisis humanitaria? La migración y la crisis que supone migrar «comenzó hace décadas». Martínez me recuerda que «Estados Unidos nunca habló de ‘crisis humanitaria’ cuando los Centroamericanos cruzaban México, que eran secuestrados masivamente, violados….». A Estados Unidos ya han llegado oleadas migratorias mayores, y no se les llamó ‘crisis humanitarias’. ¿A quién interesa que se la denomine así? A Obama, porque, según Martínez, «la declaración de crisis es simplemente una movida política… el Presidente necesitaba pedir recursos de emergencia» para mejorar el financiamiento del Departamento de Salud para atender a los migrantes llegados porque «no tenía las condiciones [de salud] para recibirlos que la ley le obligaba». Al declarar una ‘crisis humanitaria’, podía pedir al Congreso fondos adicionales. Y a los republicanos, quienes «se están dando un banquete; están diciendo que Obama ha lanzado el mensaje a Centroamérica de que cualquiera puede entrar, violar su sacrosanta frontera y entrar a su país y quedarse a vivir ilegalmente», y esto lo utilizan como argumento político en clave interna para atacar al adversario.
  6. «Los migrantes no son idiotas». Martínez insiste en que no se puede pensar que los centroamericanos no saben de los peligros o dificultades que supone para sus hijos o para ellos emprender un viaje así. «Ellos no creen que sus hijos van a ser legales en Estados Unidos sólo por poner un pie [en el país]… saben que [una vez lleguen a manos de las autoridades norteamericanas] un juez va a llamar a sus hijos… pero no les importa porque quieren tenerlos con ellos – y eso es una condición humana normal». Por eso Martínez cree que la estrategia de lanzar mensajes para que desistan no es útil.

Foto: Associated Press via Al Jazeera America

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