Washington, DC. – Hacía unos meses que había empezado a trabajar. Era a finales de los 90 y estaba ilusionado en lo que hacía. A pesar de mi juventud y poca experiencia, me daban responsabilidad. Con vintipocos años escribía sobre Economía y Política, e incluso me enviaron a seguir la campaña electoral del entonces segundo de la lista de Jordi Pujol –que se postulaba a la relección como President–, Josep Antoni Durán i Lleida. Eran largas jornada en la redacción que no desdeñaba aunque el sueldo fuera de 85.000 pesetas mensuales (unos 500 euros al cambio de hoy). Con eso pagaba mi alquiler en Barcelona –un pequeño cuarto en el Eixample–, el transporte y mis gastos; ¡aún no entiendo cómo conseguía llegar a final de mes!

Pasado un tiempo, solicité un aumento de sueldo que creía merecido, pero la respuesta del Director –que recuerdo como si fuera ayer– no ha dejado de indignarme a pesar de los años transcurridos: «no te quejes que tienes trabajo y te pagamos por aprender – ¿qué más quieres?».

La crisis ha recuperado escenas como esta que hoy vuelve a mi memoria. Hay empresas que se aprovechan de la situación para incorporar trabajadores –sin importar su formación– bajo la fórmula del becario o, aún peor, como (falso) autónomo, para ahorrarse costes. Otras están cargando al sueldo del trabajador el coste de la Seguridad Social para ahorrárselo ellas, recortando así el poder adquisitivo de los ciudadanos.

A la luz de lo que hoy vemos, mi caso puede que no sea tan escandaloso; el problema es que, con la crisis como gran excusa, se han generalizado los abusos.

Foto: THE ADVERTISER, Calum Robertson

Artículo publicado el 16/03/14 en Diari de Tarragona

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Un comentario en “La crisis como excusa

  1. És indignant, Gustau, però mira’t ara: ets un corresponsal molt ben valorat que treballa a Washington, la capital política del món. Hi ha una pila de gent que voldria estar al teu lloc. La figura de l’aprenent pot provocar -i de fet, provoca- moltes situacions abusives, però, ben regulada, pot obrir moltes portes. Això no vol dir que sigui admisible enviar un aprenent a cobrir tot sol una campanya electoral, valga’m Déu, això no! Abraçada, crack!

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