Irene: apuntes y algunas fotos

Washington, DC. – Ha pasado Irene. El huracán está ya lejos de Washington, DC, en New Jersey cuando escribo estas líneas. Aquí la noche ha sido lluviosa y con ráfagas de viento fuerte. Con la experiencia aún cercana, tengo ya algunas cosas claras:

  • Un huracán es algo serio que no se debe tomar a la ligera. Al igual que con otros fenómenos naturales extremos, la precaución es una gran aliada.
  • Si bien es cierto que la precaución es necesaria, también lo es que la sociedad estadounidense tiende a obsesionarse con estos fenómenos naturales, hecho que provoca cambios de comportamiento masivos que rozan el ridículo. El sábado, los supermercados estaban desbordados dando respuesta a una inusual demanda de compradores (foto 2).
  • El Gobierno contribuye a estos cambios irracionales de comportamiento con mensajes y puestas en escena alarmistas que buscan más evitar que les digan que no avisaron si las cosas se complican. En el caso actual, creo que el recuerdo del Katrina en la presidencia de George W. Bush, y la proximidad de las elecciones del año que viene explican muchas cosas. Obama y sus asesores tienen claro que Irene no debe ser un problema sino una oportunidad para demostrar liderazgo (volvió dos días antes de sus vacaciones, ayer se reunió en el centro de emergencias del país con su equipo y dio instrucciones a diestro y siniestro con la prensa delante, firmó antes de la llegada de Irene las declaraciones de emergencia de todos los estados por los que iba a pasar el huracán…).
  • Este fin de semana (igual que la noche de la gran nevada del invierno pasado), los grandes beneficiarios han sido, sin duda, los supermercados y las ferreterías (atendiendo peticiones de planchas de madera para cubrir ventanas, generadores de electricidad, baterías…). Y los grandes perjudicados: los restaurantes y las tiendas de ropa y complementos, que tienen en el sábado el día de más ventas de la semana.
  • El número de muertos (conocido hasta ahora) es de 11 personas, de las cuales, al menos una se suicidó. ¿Cuántas personas mueren en un fin de semana es toda la Costa Este sólo por accidentes?
  • Los medios de comunicación contribuyen decisivamente a esta obsesión colectiva con mensajes que advierten y alarman (fotos 3 y 4: la CNN con un indicador de vientos ¡en tiempo real!), y con comportamientos que rozan el esperpento (foto 5: ¿qué hace un periodista dentro del agua informando sobre el huracán?).
  • A partir de hoy, domingo, las noticias hablarán de afectados: casas y negocios sin luz, y zonas arrasadas. Es evidente que un huracán no es una broma, pero las construcciones en este país sí lo parecen. La mayoría de casas individuales son prefabricadas a base de planchas de yeso y madera, por lo tanto menos resistentes a las inclemencias. ¿Y qué decir del tendido eléctrico o telefónico? Además de la caótica red física que multiplica los cables por las calles, la mayoría de postes que las soportan son aún de madera vieja. Es normal que haya destrozos espectaculares.

No sé si, como me decía un compañero de profesión, “a veces parece que los periodistas deseemos que algo pase para poder informar”. Sí creo que esmuy recomendable explicar los hechos que percibimos sin intermediarios. Eso hace que cuando tengamos que describir el huracán allí donde estamos, seamos más precisos y sirvamos mejor a nuestros receptores. En mi caso, el huracán ha sido como una tormenta de otoño, con ráfagas de viento inusualmente fuertes durante toda la noche. En el centro de la ciudad no se ha ido la luz y el día se ha despertado con calma, la misma  calma que la de un festivo y lluvioso domingo de noviembre. Imagino que en zonas menos urbanas, las ramas y algún árbol caído sí dejan un paisaje un poco más desolador, pero yo no lo he visto.

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6 comentarios en “Irene: apuntes y algunas fotos

  1. A pesar que estoy un poco saturada de escuchar y ver en los medios sobre el huracán Irene, me encanta la interpretación que del mismo suceso le da este artículo. Es muy interesante, y está muy bien conseguido.

    Finalmente, me alegro que se tratara de una exhageración más de los americanos.

    Isa

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