La dimisión en política

[Artículo publicado en el ‘Diari de Tarragona’ el 18 de marzo de 2011]
* * *

Washington, DC. – Ha dimitido el portavoz del Departamento de Estado, Philip J. Crowley. Él mismo lo ha comunicado mediante una nota difundida a través de la página web oficial de la diplomacia norteamericana. Crowley es ampliamente conocido en los medios periodísticos por su trabajo; tenía una gran habilidad para sortear todo tipo de preguntas insistentes, incisivas o impertinentes — vaya, las que tienen que hacer los periodistas.

Me contaba recientemente un colega de la profesión que “conocías más de lo que se cocía en el Departamento de Estado al final de las ruedas de prensa en los corrillos con Crowley que durante ellas — lo malo es que de esos corrillos nunca sabías qué era off-the-record y qué no”.

La semana pasada Crowley habló más de lo que su responsabilidad le permitía. No lo hizo ni en la sala de prensa donde atendía a los medios habitualmente ni en esos populares corrillos. Fue en el Massachusetts Institute of Technology (MIT) en Boston adónde acudió como invitado a dar una charla. Durante la sesión, Crowley fue preguntado por las recientes informaciones que aseguraban que el joven soldado de inteligencia detenido por ser el presunto responsable de las filtraciones de los papeles del Pentágono a Wikileaks, Bradley Manning, se encontraba confinado en una celda desnudo. Crowley aseguró entonces que los militares han “maltratado” a Manning en una manera “ridícula, contraproducente y estúpida”.

A pesar de ser un foro cerrado, las palabras de Crowley pronto adquirieron relevancia. El periodista de la BBC Philippa Thomas, que disfruta de un año sabático en Harvard, estaba entre la audiencia y tras el evento, escribió un artículo en su blog. Esto pasó el jueves, y el viernes el presidente Obama ya era preguntado por esos comentarios. Obama, sin entrar en detalles, se limitó entonces a asegurar que el Pentágono le había informado que se estaba tratando a Manning “correctamente”.

Crowley habló en el MIT on-the-record — se le preguntó directamente y él asintió. Pero sus sinceros comentarios no fueron propios del portavoz del Departamento de Estado. Pueden ser tan lógicos como irrefutables, pero no pueden ser dichos por quien es la voz de la diplomacia norteamericana en ausencia de su máxima cabeza, la Secretaria de Estado, Hillary Clinton.

En Estados Unidos, como ocurre en los países anglosajones de inspiración cultural protestante, quien se equivoca, asume normalmente sus errores sin mediatintas ni justificaciones. La dimisión forma parte del juego y quien la ejerce se aplica su propio castigo recibiendo, en cierta medida, el reconocimiento de la sociedad que valora la valentía de esa asunción de culpa. No hay, pues, sacramentos suavizantes ni mediadores que consuelan. Quien la hace, lo sabe, lo asume, y él mismo se condena, buscando así el perdón público.

En su comunicado, Crowley se ciñe al patrón. “Dado el impacto de mis comentarios (reconocimiento), por lo que asumo toda la responsabilidad (asunción del error), he presentado mi renuncia al cargo (aplicación de castigo)”. No hay rastro de excusas, mala interpretación periodística, o ‘me han sacado de contexto’; ni siquiera una palabra para matizar lo que dijo. Lo hizo, lo asume, lo paga.

Con frecuencia me gustaría que esa cultura política puritana inspirada en las diferencias de una parte del cristianismo con su iglesia oficial al inicio de la Edad Moderna hubiera sido abrazada también en la Roma ortodoxa. La asunción de responsabilidades no sería algo que parece exclusivo de esas culturas políticas de raíz protestante, y que (con honrosas excepciones) brilla por su ausencia en las latinas de raíz más católica.

Anuncios

4 comentarios en “La dimisión en política

  1. >Dear Gus,Me parece surrealista la lectura religiosa-culutral de la dimisón de Crowley…¿de verdad crees que se trata de "puritanismo protestante"? Sé que salto instintivamente contra todo lo que sea una explicación/definición cultural de la realidad, pero esta vez me sorprendes más de lo normal!No entiendo la relación entre una cultura institucional de lo que se puede decir y lo que no, de cuando se dimite y cuando no, con el protestantismo, evangelismo, judaísmo, catolicismo, confucianismo, budismo, islam o ateísmoEn serio, creo que Weber hizo mucho daño con su paradigma del capitalismo-protestante…

  2. >Coincido con el diagnóstico de Gustau.En España, esa capacidad de asumir errores brilla por su ausencia. Por mucho menos ha dimitido este tal Crowley. No quiero ni contar los que deberían irse a su casa por estas tierras…

  3. >Sé que lo haces por buscar el comentario… ¿Por qué esa referencia al protestantismo y la responsabilidad? "En Estados Unidos, como ocurre en todo el ámbito anglosajón de raíz protestante, quien se equivoca, asume normalmente sus errores sin mediatintas ni justificaciones."¿Que los no protestantes no lo tienen? De verdad que los caracteriza? ¿Que la raiz de la moral de EEUU es el protestantismo y su moralidad de asumir errores? Pues como que no.

Los comentarios están cerrados.