La anormalidad de España con sus lenguas oficiales

[Artículo publicado en el ‘Diari de Tarragona’ el 25 de enero de 2011]
* * *

Washington, DC.- Como si se tratara de la película El día de la marmota, el recurrente tema del uso de las lenguas cooficiales en España vuelve cíclicamente a la actualidad — algo debe tener este debate que tanto gusta a políticos de uno u otro sentido. ¿Será que aunque enfrente a los ciudadanos, el rédito de los votos les es más importante?

El presidente del PP, Mariano Rajoy, nos ofreció el otro día una observación que si no fuera tan incierta, sería para otorgarle el Premio a la Ignorancia 2011, y eso que el año acaba de comenzar. Me explico: Rajoy se opone al uso de las lenguas oficiales del Estado en los plenos del Senado, cámara de representación territorial española. Con su reglamento recién reformado, el catalán, el euskera y el gallego también podrán ser utilizados a partir de ahora por sus señorías en la Cámara Alta. Rajoy no lo ve necesario, y asegura que no hay “ninguna demanda en ningún sitio para que aquí [en el Senado]” se hablen las otras lenguas oficiales. Y concluye sin pudor que “esto en un país normal no se produce”.

Para empezar, Mariano Rajoy no conoce el Estado al que aspira a presidir, y eso es preocupante. Hay demanda del uso de esas lenguas en el Senado y en el Congreso en cada uno de los territorios que las hablan, y desde hace años. ¿Será que a Rajoy sólo le interesa una parte de esa España que quiere gobernar — la que conoce, a juzgar por sus palabras?

Pero esa sordera política que padece Rajoy no es comparable con la miopía que exhibe sin pudor, ya que parece que no ve más allá de la frontera. Dice que “esto en un país normal no pasa”. ¿A qué país se refiere? ¿A España o a Canadá, Bélgica, Suiza y otras naciones del mundo con lenguas cooficiales? Fijémonos sólo en esos tres ejemplos por una cuestión de espacio.

Canadá: su Constitución de 1982 dedica el título 7º al uso de las lenguas. En su primer punto deja claro que “el inglés y el francés son las lenguas oficiales” del país “con iguales derechos y privilegios en su uso en todas las instituciones del Parlamento y del Gobierno”. Más aún, por si no quedara claro, bajo el mismo título, la Carta recuerda que “Toda persona tiene derecho a utilizar el inglés o francés en cualquier debate u otros procedimientos del Parlamento”, y para garantizar el efectivo cumplimiento de esa norma, el Parlamento canadiense ofrece traducción simultánea desde el 15 de enero de 1959 — ¡hace más de 50 años!

En Bélgica, la Constitución reconoce la oficialidad del neerlandés, francés y alemán, y los políticos electos juran su cargo en cualquiera de ellas, según su elección. Asimismo, en el Parlamento pueden escoger de entre esas tres la lengua que más les guste para sus intervenciones, y los servicios de la Cámara ofrecen traducción simultánea para quien lo desee. Descubrí un caso curioso que me llamó la atención. Dada la cooficialidad de las lenguas, la Compañía Nacional de Ferrocarriles de Bélgica da la información en sus trenes en el idioma de la región por la que pasa. Esto significa por ejemplo que en un viaje de Amberes a Charleroi, los anuncios son emitidos en diversas lenguas: a su paso por la región de Flandes, en neerlandés; cuando el tren entra en la región de Bruselas-Capital, en dos idiomas (siendo el primero el que sea nativo para el empleado ferroviario que hace el anuncio); y al final del trayecto, cuando el tren llega a la región valona, sólo en francés. El revisor sin embargo está obligado a responder en cualquier idioma. ¿Se imaginan esta política en el AVE Madrid-Barcelona? ¿Qué dirían algunos en la capital si viajando a Barcelona, desde Lleida sólo se escuchara el catalán por la megafonía?

Y en la confederación Suiza, pasa tres cuartos de lo mismo. Las lenguas oficiales son tres, el alemán, el francés y el italiano (o cuatro si contamos al romance). Esta cooficialidad se vive en el Parlamento suizo con total normalidad, y los servicios de la cámara “ofrecen intérpretes para los debates (…) en las tres lenguas oficiales”, como se puede leer en su página oficial.

A nadie en esas tres naciones se le ha pasado por la cabeza negar esa cooficialidad, o limitarla por un tema presupuestario. A Rajoy —como a los socialistas José Bono o Alfonso Guerra— habría que preguntarles qué entienden por “país normal”. Está claro que si Rajoy está intentando comparar España con países occidentales como Suiza, Bélgica o Canadá, la anomalía está en España. Pero ya saben, Spain is different.

Anuncios

4 comentarios en “La anormalidad de España con sus lenguas oficiales

  1. >En mi humilde opinion en el AVE Madrid-Barcelona deberian dar los anuncios en espanyol, catalan y en ingles. Que no se nos olvide que vivimos del turismo. El modelo belga me parece poco amable con los extranjeros.En las estaciones de Pamplona y del Pais Vasco asi se hace (los anuncios se dan en espanyol, euskera y en ingles) y no genera ningun tipo de problema. Seguro que aun asi nadie se quedaria contento porque lo siguiente seria discutir el orden de los idiomas. Que por ganas de discutir y perder el tiempo en vanalidades que no quede. Unos y otros. Pablo

  2. >Estoy de acuerdo con Pablo en las ganas de discutir que tienen unos y otros, pero por alguna razón creo que, si una lengua es tan oficial como otra, el que discute para integrarla no me merece la misma opinión que el que discute, en este caso, para tildar la situación de 'anormal'. Realmente la pena de España sigue siendo que la mayoría de la población, incluída buena parte de la clase política (para muestra Rajoy) sigue teniendo una forma de pensar provinciana, propia de otra época y poco desarrollada hacia la libertad.Que no tengan miedo. Solo queremos expresarnos en nuestra lengua (o una de ellas) tranquilamente sin tabúes ni reproches. No queremos invadirles ni prohibirles su libertad de expresarse como les plazca. Ese es un rol que no les vamos a robar.

  3. >Gus:Siempre he defendido que en el Senado, como cámara de representación territorial, se puedan emplear todas las lenguas oficiales de los diferentes territorios. Otro cosa es el Congreso, donde no existe esa caracter de territorialidad – al menos en teoría – y todos deberían usar el castellano. Así que estoy de acuerdo contigo.Sólo un detalle para cerrar: En Suiza, esa división tan estricta de las lenguas hace que muchas comisiones parlamentarias acaben llevándose a cabo en inglés (para no usar intermediarios y no estar en desigualdad). Espero que eso no suceda en España.

  4. >…y eso que es gallego el Sr. ese.!! Deberia por tanto comprenderlo mejor que otros que no conocen mas lengua vernácula que el idioma de Castilla. Son ganas de polemizar.

Los comentarios están cerrados.