Washington recuerda el encuentro de Pau Casals con Kennedy

Washington, DC. – El próximo año se cumple medio siglo del famoso concierto que Pau Casals ofreció en la Casa Blanca con motivo de una cena de Estado ofrecida por el entonces presidente John F. Kennedy. El 13 de noviembre de 1961 Casals rompió el silencio musical que mantenía en protesta contra la dictadura al acudir a Washington y reunirse con Kennedy. Para conmemorar ese acontecimiento, el Centro para las Artes Escénicas John F. Kennedy de la capital norteamericana ofrecerá el 25 de enero el programa que interpretó Casals durante esa velada. Su viuda, Marta Casals, estará entre las invitadas de honor. Esta semana he conversado con ella sobre ese acontecimiento. Os transcribo parte de la entrevista que también ha servido para un reportaje publicado en el Diari de Tarragona el pasado domingo. 

ENTREVISTA
‘La cara de Kennedy irradiaba admiración y respeto por el maestro’

¿Cómo comenzó la relación de Casals con Kennedy?
Casals le admiraba. Coincidía con él en la idea de que las artes debían ser respetadas y apreciadas. Casals veía en Kennedy el reflejo de sus ideales a favor de la libertad y la democracia. Cuando eligieron a Kennedy, Casals se puso muy contento y se escribieron hasta 3 ó 4 veces.
¿Cómo recibió Casals la noticia de la invitación?
A través del asesor de la Casa Blanca Abe Fortas, y con el beneplácito de Kennedy y la primera dama, Jacqueline. Recibió una llamada durante la cual le consultaron su predisposición y luego llegó la carta formal. Él reaccionó con una combinación de alegría y sorpresa. Meditó durante unos días la respuesta y decidió aceptar sabiendo que recibiría críticas.
¿A quién no le gustó la idea?
Le llegaron hasta veinte cartas en las que le pedían insistentemente que revocara la invitación. Algunas personas incluso amenazaron con impedir el concierto; por eso, tras advertir a Abe Fortas, nos asignaron seguridad especial hasta que estuvimos de regreso en Puerto Rico.
Antes del concierto, Kennedy recibió a solas a Casals durante 45 minutos. ¿Qué le dijo?
Hablaron de los ideales que compartían. Yo no estuve en esa conversación, pero al salir la cara de Kennedy irradiaba admiración y respeto por el maestro. También Casals salió rejuvenecido y muy ilusionado, aún sabiendo –como le dijo Kennedy– que «no siempre los presidentes pueden hacer todo lo que querrían».
¿Hablaron de Catalunya?
Seguro. Casals quería dignidad para su país, su lengua y recuperar los derechos humanos para sus ciudadanos. Él siempre recordaba que Catalunya había sido una gran nación ya en los siglos XI, XII y XIII; son aún evidentes los rastros de ese esplendor y todavía perdura esa excelencia cultural.
¿Por qué Casals interpretó al final y fuera del programa el Cant dels Ocells?
Era su himno de añoranza; lo hacía siempre desde el exilio. Ése era el mensaje que quería darle a Kennedy. Tras la última pieza del programa el maestro se levantó ignorando los aplausos y al oído del Presidente le explicó que quería interpretar el Cant dels Ocells, una canción catalana que significaba la añoranza de su país y la esperanza de verlo libre de la dictadura.
¿Cuál fue la respuesta del público tras el concierto?
La ovación fue increíble. Allí estaban los prebostes de las artes del país. Después del concierto Kennedy conversó largamente con el maestro y se despidió. Jacqueline, por el contrario, no nos abandonó ni un minuto. Nos acompañó a recoger el cello antes de salir. Recuerdo que estando en la sala dónde lo guardaron, la primera dama le pidió a Casals volver a ver el instrumento. Yo abrí la caja de nuevo y ella se agachó, puso una rodilla en el suelo y acarició la madera barnizada mientras susurró: «lo que este instrumento nos ha regalado esta noche lo recordaremos toda la vida». Después, nos acompañó al coche y esperó a que saliéramos de la Casa Blanca.
¿Cómo ve la iniciativa del Kennedy Center de reponer el concierto del año 1961?
Para mí, este concierto significa que tras 50 años aún se valora la importancia del encuentro en la Casa Blanca; y que se valora a Pau Casals como un gran músico y un hombre de corazón comprometido con sus ideales.
¿Qué diría hoy Pau Casals?
Se alegraría de ver que la democracia ha vuelto a España y Catalunya, y también se alegraría por los avances de la humanidad, no sólo tecnológicos. Pero lamentaría la pobreza que aún sufren millones de personas en el mundo y seguro que querría trabajar para erradicarla. Me lo imagino diciendo «no puedo aceptar que me digan que esto es así y no se puede cambiar; hay que buscar soluciones».

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