>Una perspectiva diferente de nosotros mismos – Spanish

>Front Royal, VA.- Vivimos enfrascados en un electrizante día a día que no nos deja ver más allá de la agenda prevista para esa misma jornada. Afrontamos reunión tras reunión y visita tras visita bajo la cadente batuta del reloj que nos marca el paso de una agenda que siempre está llena porque siempre la llenamos. En este contexto contemporáneo cuán recomendable es huir unas horas lejos del esclavo ritmo de vida urbanita para refugiarse del teléfono, la agenda y el correo, y dejar que la naturaleza marque el ritmo de una jornada.

Este sábado redescubrí una de las estaciones más cautivadoras del año a este lado del continente. La naturaleza muere serenamente en octubre, y el verde del verano deja paso a multitud de colores otoñales que pintan un paisaje rindiéndose al frio que ya asoma entre ráfagas de viento. El Parque Nacional de Shenandoah es una explosión de marrones, anaranjados, ocres o amarillos que atrae en estos privilegiados fines de semana a centenares de personas ávidas de saborear la experiencia de un regalo para los sentidos.

En Shenandoah estos días la tierra está mojada. La lluvia y el rocío de las intermitentes precipitaciones corrompen sin piedad la naturaleza caída que en su día coronó los bosques. La humedad se huele. Las hojas se amontonan por doquier esperando disolverse entre la negra tierra de los Apalaches norteamericanos a esta latitud, materia fértil que enriquecerá el sustrato para la próxima primavera. Los árboles, desnudos, permiten al viento silbar a su antojo, y sólo algunas hojas aún resisten aferradas a las ramas que otrora les dieron vida.

Seguir un sendero es difícil. Hay muchos, pero el viento los borra cuando dispersa las hojas a su gusto pintado el suelo de marrón uniforme. Los pies se hunden entorpecidos, y avanzar reclama aliento recobrado en silenciosas pausas de ausencia de sonido tan poco común en esta era del I-pod. Allí, en medio de la falta de modernidad, mirar al horizonte granjea invisibles perspectivas en otras épocas del año, con bosques pincelados de los mismos tonos de sus hojas moribundas. En la distancia, las colinas tienen ya sus cumbres muertas, grises; sus faldas, por el contrario, aún retienen el amarillo de las últimas hojas que el viento no ha arrancado. La gradación de tonos otoñales es infinita.

El frío, aunque cada año más tarde, está a punto de llegar. Pronto tomará el relevo a este otoño ya de salida, y arrasará con los últimos resquicios de bosque vivo. Por eso ahora es aún muy recomendable alejarse del asfalto y disfrutar las últimas horas de este final de ciclo. Más que verlo, hay que vivirlo para valorarlo en su dimensión y para obtener una diferente y siempre enriquecedora perspectiva de nosotros mismos. Al volver al asfalto, las cosas se ven diferentes.

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5 comentarios en “>Una perspectiva diferente de nosotros mismos – Spanish

  1. >ja et vaig dir ahir, i no m'has contestat, que estaves molt melancólic i romàntic. Nen qui t'ha vist i qui et veu!!!. Records a la culpable. Molt maco, però…I si vas al Canada fliparàs.Petons.

  2. >Gus,Simplemente genial tu artículo; casualmente estuve ayer por Shenandoah y tras un lindo "hike" de unas 6 millas (dónde incluso tuve la oportunidad de ver un oso negro), reflexionamos junto a mi mujer en la misma sintonía en la que hoy escribes.Como dice el slogan de una conocida marca de ropa deportiva: "nunca dejes de explorar".Saludos,J

  3. >Veo que en otoño hasta somos capaces de dejar aparte los abatares del vivir cotidiano para pararnos a reflexionar sobre lo bonita que puede llegar a ser esta estación del año, en el paisaje que nos rodea, en los colores del cielo, del mar… ,que algunas veces ignoramos, y en las personas a las que la vida ha adentrado ya en la etapa otoñal y que a menudo tanto uno como otra nos produce cierto rechazo, porque no vemos en ello la luminosidad y alegría que la lúz proporciona en verano y en la juventud.Que aleccionador puede resultar el pararse ante la belleza multicolor de las hojas en otoño, la inmensidad del mar, estas puestas de sol rojizas y cuanto de bueno podemos recoger de la sabiduria multicolor que nos pueden aportar los que estan ya viviendo en el otoño de su vida.Y hablando de nostalgia, menuda reflexión he sido capaz de hacer….vaya…vaya.

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